
Y, dime,
¿cuáles son tus aficiones?
–balbucí, conturbado por su inmensa
belleza.
Pude haber dicho “estudias o
trabajas”
u otra de tantas frases al uso
utilizadas
para ir rompiendo el hielo.
Pero le pregunté,
torpe y turbado, por sus aficiones,
sin esperar con ello –o tal vez sí-
meterle fuego, evaporar el Ártico.
Mis aficiones –respondió, coqueta-
cocinar todo tipo de tortillas
y follar, mucho más
que otra cosa
follar;
y es que follar es algo
delicioso,
¿verdad?
Comprobé con el tiempo
que era una toda una experta
batiendo huevos y una
amante incombustible e insaciable.
Y no deja de serme inconcebible,
ahora que se ha marchado para siempre,
echar, más que otra cosa, tanto en
falta
sus tortillas francesas.
(Febrero 2008-octubre 2012)
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