
Olvidaré el color
Fulgente de esa flor,
Nieve de almendro al sol del mediodía.
Su dulce aroma,
Delator y denso,
Colmando a borbotones,
Anegando,
La marmórea acidez de los pasillos.
La efímera textura de sus pétalos
–Sedoso y tibio anhelo-
Entre tus manos cálidas, intactas;
Su mensaje cerúleo
En la elipsis palpable,
Y el regusto frugal y evanescente
Del beso imaginado, apenas mero
Destello insustancial en la vigilia.
Olvidaré rendido hasta su nombre;
Y tu nombre
–también casi de flor-,
Acordes de voraz melancolía.
Y el boj y la lavanda atando al patio
Las ansias y el suspiro reprimidos
A hirientes, duras penas.
Y olvidaré el abrótano, el romero
Y el hurto incauto y probo
Al despuntar como promesa el alba.
Mas nunca olvidaré que en esa noche,
Quizá, cuando aspiraste su fragancia,
Tus labios dulcemente acariciando,
Alojase en tus sueños el recuerdo
De mi obligada ausencia,
Intenso y tan fugaz como el perfume
De aquella flor de mayo cuyo nombre
Tú y yo no recordamos.
Fulgente de esa flor,
Nieve de almendro al sol del mediodía.
Su dulce aroma,
Delator y denso,
Colmando a borbotones,
Anegando,
La marmórea acidez de los pasillos.
La efímera textura de sus pétalos
–Sedoso y tibio anhelo-
Entre tus manos cálidas, intactas;
Su mensaje cerúleo
En la elipsis palpable,
Y el regusto frugal y evanescente
Del beso imaginado, apenas mero
Destello insustancial en la vigilia.
Olvidaré rendido hasta su nombre;
Y tu nombre
–también casi de flor-,
Acordes de voraz melancolía.
Y el boj y la lavanda atando al patio
Las ansias y el suspiro reprimidos
A hirientes, duras penas.
Y olvidaré el abrótano, el romero
Y el hurto incauto y probo
Al despuntar como promesa el alba.
Mas nunca olvidaré que en esa noche,
Quizá, cuando aspiraste su fragancia,
Tus labios dulcemente acariciando,
Alojase en tus sueños el recuerdo
De mi obligada ausencia,
Intenso y tan fugaz como el perfume
De aquella flor de mayo cuyo nombre
Tú y yo no recordamos.
Junio de 2006-abril de 2010.
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